Diez asesinatos: La trágica historia de la familia Barrios en Venezuela

Imagina que un día tu hermano está en su casa con sus dos hijos. Funcionarios de la policía entran en su casa, le dan una paliza y se lo llevan, esposado. Imagina que un poco más tarde ese día tu hermano es llevado a un hospital, ya muerto, con heridas de bala en su pecho y estómago.


Este artículo fue publicado originalmente en inglés en Amnistía Internacional Estados Unidos. Después fue traducido al español por Amnistía Internacional Venezuela, donde puede leerse el resto del artículo.

De Nueva Orleans a Baltimore: un viaje por el sur de Estados Unidos

Para L., mi hermano, cantante de rancheras y magnífico compañero de viaje

 

El sur, dicen, es un estado de ánimo, un lugar tan geográfico como sentimental. Para nosotros, los españoles, la idea del sur representa a menudo un ritmo pausado, una actitud despreocupada y proclive a disfrutar de la vida. Por algo dice la cantinela que «para hacer bien el amor hay que venir al sur», ¿no? Diría que a los estadounidenses les ocurre algo parecido, que su sur suele evocar gentes relajadas, amigables y acogedoras. Además, tanto en España como en Estados Unidos, las regiones meridionales presumen de una cultura muy rica y característica: si nuestro sur es la cuna del flamenco, el suyo vio nacer el jazz y el blues; si Andalucía es la tierra de la manzanilla y el pescaíto frito, en el «Deep South» de Estados Unidos reinan el bourbon y la barbacoa. Podría continuar y decir que las cañas previas a la corrida de toros son en Sevilla lo que el tailgating (una especie de botellón en los maleteros de los coches) de antes de los partidos de fútbol americano universitario en Alabama, pero sería mucho tirar de tópicos y ustedes ya captan el símil.

(…)

El sur de Estados Unidos tiene una deleznable historia de esclavitud, violencia y discriminación contra su población negra. Lamentablemente, este legado racista, que también existe en el norte, no ha sido extirpado por completo. Es igualmente innegable que el Deep South, la región económicamente menos desarrollada del país, es especialmente proclive, aunque no en solitario, a una cierta manera de entender el ultraconservadurismo social y político de lo más cerrada e intolerante. No obstante, tras haber recorrido todos los estados de este «sur profundo», en un serpenteante viaje por carretera desde Nueva Orleans hasta Baltimore, puedo dar fe de su atractivo y diversidad, de la simpatía y hospitalidad que abunda entre su gente y de la vitalidad y riqueza de su cultura, de la que están merecidamente orgullosos. Esto es lo que vi, hice y aprendí por el camino:


El resto del artículo puede leerse en ‘Jot Down’.