La ONU recibe al ciudadano Bardem

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Javier Bardem frente a un retrato de Kofi Annan (Jason Merritt/Getty Images)

Este martes, Javier Bardem acudió —no como representante de ninguna opción política, según dijo, sino como un “ciudadano común que se dedica a hacer cine”— a la sede de la ONU en Nueva York para participar en un coloquio sobre la situación de los derechos humanos en el Sáhara Occidental y presentar el largometraje que ha producido sobre el tema, ‘Hijos de las nubes, la última colonia’, dirigido por Álvaro Longoria y recientemente galardonado con el Goya 2013 al mejor documental.

El evento se celebró en la cámara del Consejo Económico y Social (ECOSOC) de las Naciones Unidas y estuvo patrocinado por las misiones ante la ONU de Angola, Mozambique, Sudáfrica y Zimbabwe —cuatro de los 82 países que han reconocido a la República Árabe Saharaui Democrática como estado soberano— en colaboración con el Centro Robert F. Kennedy para la Justicia y los Derechos Humanos. Además de Bardem, participaron como oradores Kerry Kennedy, hija del fallecido Robert Kennedy y presidenta del Centro que lleva su nombre, y Aminatou Haidar, conocida activista pro saharaui. Los representantes ante la ONU de Marruecos y el Frente Polisario, invitados al evento, declinaron su asistencia.

Tomó la palabra primero en el coloquio Javier Bardem. Explicó su vinculación con el Sáhara Occidental —que comenzó, según explicó, a raíz de sus visitas a Tinduf (Argelia) para el FiSahara, el único festival de cine que se realiza en un campamento de refugiados—, denunció las violaciones de derechos humanos contra el pueblo saharaui y reclamó mayor atención internacional para un conflicto estancado y tantas veces olvidado. A continuación, Kerry Kennedy relató su viaje al Sáhara Occidental en agosto del año pasado al frente de una delegación internacional de derechos humanos, durante el cual su hija de 17 años fue agredida por un policía marroquí por fotografiar cómo otros oficiales marroquíes —entre ellos el vicegobernador del Sáhara Occidental— maltrataban a golpes a una mujer. (Cuando la foto de la víctima con la cara desfigurada salió a la luz, las autoridades marroquíes dijeron que se había tropezado).

Kerry Kennedy también reclamó que la misión de la ONU en el Sáhara Occidental (MINURSO) sea encomendada con un mandato específico en materia de derechos humanos (actualmente es la única fuerza de mantenimiento de la paz de la ONU que no cuenta con dicho mandato) y animó a los asistentes a firmar una petición de Change.org en este sentido. Precisamente en el asunto de la falta de respeto a los derechos humanos en el Sáhara Occidental se centró la intervención más emotiva, la de Aminatou Haidar. La activista saharaui relató cómo, tras ser detenida por las autoridades marroquíes en 1987 por participar en una manifestación pacífica, estuvo cuatro años en paradero desconocido, sometida a torturas, y cómo desde entonces las agresiones por parte de oficiales de Marruecos se han ido repitiendo con regularidad, la última hace sólo unos meses. Su conmovedor testimonio, narrado con iguales dosis de calma y firmeza, mereció el reconocimiento en forma de aplauso del público asistente.

Tras las presentaciones de los invitados llegó el momento de las preguntas. Las cuatro que dio tiempo a formular fueron de ciudadanos marroquíes, algunos de ellos del Sáhara Occidental. Todas cargadas de pasión, defendiendo la postura de Marruecos y reclamando que se escuchara la perspectiva marroquí en el conflicto, lo que da una idea de su complejidad. El moderador del evento recordó que el representante marroquí ante la ONU declinó su asistencia y Javier Bardem subrayó que ningún oficial marroquí quiso participar en la película. En todo caso, las cuatro intervenciones pro marroquíes fueron un necesario recordatorio de la importancia de escuchar a todas las voces si quiere uno acercarse a la verdad de cualquier conflicto.

Y por fin se proyectó la película. Desde un punto de vista político o de contenido, le falta objetividad. Si bien es cierto que ningún representante de Marruecos quiso participar, sí se podría haber buscado un tono general más neutral o un espectro más amplio en las explicaciones de expertos “independientes”. El comienzo de la guerra entre Marruecos y el Frente Polisario no está bien explicado y el papel de Argelia, que es clave en todo el conflicto, tampoco se desarrolla lo suficiente. Las ilustraciones animadas de Aleix Saló —autor de ‘Españistán’— son algo frívolas y maniqueas. Desde un punto de vista cinematográfico o formal, la película no es demasiado destacable. Peca de un excesivo protagonismo de sus productores, no aprovecha a nivel de fotografía los espectaculares paisajes del desierto y carece de un relato unificado que enganche al espectador. Ahora bien, cuenta con interesante material videográfico de época y valiosas entrevistas. Por otra parte, el hecho de que esté rodado en inglés indica claramente el propósito del documental: dar a conocer internacionalmente la historia y presente de un conflicto que, más allá del Sáhara Occidental, España o Marruecos, es generalmente ignorado en el mundo. Si esto logra Javier Bardem con su irregular película, habrá hecho una importante contribución a la causa de los derechos humanos.

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3 comentarios el “La ONU recibe al ciudadano Bardem

  1. Antonio Roche dice:

    Buena crónica político-cinematográfica. No le tengo especial simpatía a Bardem, pero en casos como este hace un gran papel y pone el dedo en cuestiones de derechos humanos muy bien. –Antonio Roche

  2. Muy interesante crónica, me ha parecido muy interesante. No estoy de acuerdo con alguna cosa. Está muy bien decir que el documental es un poco tendencioso, y que los cuatro asistentes marroquíes tienen que ser escuchados, pero considero que habrá que “mojarse el culo” y decir en qué aspectos, si no nos quedamos en el “buenismo” de buscar el centro por el centro y no la razón y la verdad en las cosas. ¿O es que hay que hacer de abogados defensores de las dos partes para que juzgue el espectador (incluso de la parte que no quiere participar del documental)? ¿Qué se ignora en él? ¿En qué no es neutral? Me parece una acusación grave como para soltarla a la ligera. También me gustaría saber quiénes son los expertos independientes (la ONU ha sido incapaz de encontrarlos y los que han sido designados o han sido candidatos han sido repudiados por uno de los bandos).

    Por otro lado, si tan parcial te pareció el documental, ¿por qué no quiso participar el Polisario? No tiene mucho sentido y la crónica no lo aclara.

    • alexrdf dice:

      Precisamente pienso que para buscar “la razón y la verdad en las cosas”, como tú indicas, hay que dar voz a las dos partes, sin hacer de “abogado defensor” de ninguna, y así poder “juzgar” después. Pero no es el propósito de mi entrada juzgar a nadie, sino relatar lo que ocurrió en el coloquio y presentación de la película. Aunque hay aspectos que uno no puede pasar por alto, como son los abusos de derechos humanos —que están documentados— y de los que hago mención inequívoca en el texto.

      No creo que haya soltado ninguna acusación “a la ligera”, sino que indico “aspectos” concretos en los que la película es algo “tendenciosa” o poco “neutral”: los dibujos animados de Aleix Saló —que son algo simplificadores— o la falta de un espectro más amplio en las voces de expertos “independientes”, por ejemplo. Con esto último me refiero a que, si bien ningún representante “oficial” de Marruecos quiso participar, sí se podría haber buscado algún catedrático o similar con postulados más pro marroquíes, para evitar que esta perspectiva del conflicto quedara ausente en la película, como de hecho ocurrió.

      En todo caso, me parece muy lícito que Javier Bardem quiera hacer una película-denuncia, más orientada hacia el activismo y la toma de partido por la causa saharaui. Razones no faltan para ello. Simplemente pretendo señalar que el documental podría haber sido más enriquecedor y más potente con un enfoque algo más centrado y menos personal (y personalista).

      Respecto a tu último comentario, lo que digo en el texto es que el Frente Polisario no quiso acudir al coloquio en la ONU. En el documental sí que participa.

      Gracias por leer —me alegro de que te pareciera interesante— y gracias por comentar. Un abrazo.

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